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Atlantes de Tula y Tepotzotlán

1 díaPrimaria · Secundaria · Preparatoria

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  • Cara de un Atlante de Tula
  • Los Atlantes de Tula
  • Vista de la zona arqueológica de Tula
  • Muro Coatepantli
  • Vista de lejos de los Atlantes de Tula
  • Iglesia de San Francisco
  • Iglesia de San Francisco por dentro
  • Figura de marfil del Museo Nacional del Virreinato
  • Biblioteca Museo Nacional del Virreinato
  • Figuras de marfil del Museo Nacional del Virreinato

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El viaje de un vistazo

Duración

1 día

Recomendado para

  • Primaria
  • Secundaria
  • Preparatoria

Lo que vivirán los alumnos

Dos épocas de la historia de México en una sola salida: el México prehispánico y la Nueva España.

Los Atlantes no fueron hechos para que la gente los viera. Eran columnas: sostenían el techo del templo que coronaba la pirámide, y desde la plaza nadie alcanzaba a distinguirlos. Hoy están a cielo abierto y los alumnos pueden subir y quedar de frente a ellos.

La zona arqueológica de Tula

Aquí estuvo Tollan-Xicocotitlan, la capital tolteca. Hacia el año 1000 fue probablemente la ciudad más grande de Mesoamérica: casi dieciséis kilómetros cuadrados y unos 85,000 habitantes.

Arriba de la Pirámide B están los cuatro Atlantes, esculturas de basalto de más de cuatro metros que representan guerreros toltecas. De cerca aparecen los detalles: el tocado, el pectoral en forma de mariposa, el átlatl para lanzar dardos, el cuchillo, las sandalias.

En la misma plaza están el Coatepantli, un muro tallado con serpientes entrelazadas, y el Palacio Quemado, donde se conserva un Chac Mool. También se ven el tzompantli y las canchas del juego de pelota, que servían para un ritual y no para un deporte.

El grupo recorre todo esto con un guía, que explica la historia al nivel del grado que va: con los más chicos, la vida cotidiana; con los grandes, el contexto histórico y el porqué de cada símbolo.

Tepotzotlán y el Museo Nacional del Virreinato

De ahí el viaje da un salto de varios siglos. Tepotzotlán es Pueblo Mágico y guarda uno de los museos más importantes del país.

Está instalado en el antiguo Colegio Jesuita de San Francisco Javier, levantado desde la década de 1580, donde funcionaban tres escuelas al mismo tiempo, una de ellas para aprender lenguas indígenas. En 1767 el rey Carlos III expulsó a los jesuitas de todo su imperio y el colegio quedó abandonado. En 1964 se convirtió en museo.

Adentro se recorren casi tres siglos de Nueva España en pintura, escultura, marfiles, platería y textiles. Y está el templo de San Francisco Javier, con sus retablos barrocos de mediados del siglo XVIII cubiertos de hoja de oro del piso al techo. Ahí los alumnos entienden, sin que nadie se los explique dos veces, lo que significaba la riqueza de la Nueva España.

Después queda el pueblo, con su plaza y sus portales, para cerrar el día con calma.

Lo que se llevan de regreso al salón

Es un viaje de Historia de principio a fin: Mesoamérica y el mundo tolteca por la mañana, el Virreinato y la Nueva España por la tarde. Dos capítulos que en el libro van separados y aquí se ven el mismo día, uno después del otro. También suma Artes, con la escultura tolteca y el barroco novohispano, y Geografía, por las rutas de influencia que salían de Tula hacia el resto de Mesoamérica.

De regreso, la línea del tiempo deja de ser una lista de fechas y se convierte en dos lugares a los que ya fueron.

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